Cómo Determinar si su Hijo Tiene un Trastorno Alimentario

La anorexia y la bulimia son algunos de los trastornos alimentarios más comunes en la adolescencia. Y aunque afecta a siete de cada 1,000 niñas en el mundo, los niños también lo padecen. De hecho, este número aumentará en los próximos años gracias al uso de redes sociales como Instagram y Facebook.

La mayoría de los adolescentes buscan la aceptación social y quieren imitar a sus ídolos. De hecho, la mayoría de sus celebridades favoritas se presentan con una imagen de belleza y salud irreales.

La necesidad de aceptación lleva a los jóvenes a tomar medidas extremas para verse más delgados y perder peso. De hecho, algunos privan a su cuerpo de los nutrientes que necesitan al rechazar los alimentos.

La bulimia y la anorexia pueden comenzar a ocurrir tan pronto como a los 11 años. Por lo tanto, es importante prestar atención al comportamiento de su adolescente para detectarlo a tiempo. De esa manera, los padres pueden ofrecerles la mejor ayuda.

Hay señales específicas a las que debe prestar atención en su hijo adolescente. Entonces, sigue leyendo para aprender las diferencias entre la anorexia y la bulimia. En la anorexia, una persona deja de comer por temor a aumentar de peso; Mientras que en la bulimia comen en exceso y luego expulsan lo que comían.

Y lo hacen vomitando, tomando laxantes o haciendo una cantidad extrema de ejercicio. También es importante recordar que su hijo adolescente no tiene que estar delgado para sufrir cualquiera de estos trastornos de la alimentación.

Los signos de un trastorno alimentario incluyen los siguientes:

• Comer pequeñas porciones de comida
• Ocultar comida
• Atracones
• Hacer ejercicio excesivamente
• Corriendo al baño después de comer
• Calambres en el estómago
• Piel seca, amarilla.
• Mareos y desmayos
• Cabello seco y quebradizo
• Cambios de humor constantes
• Se pesan constantemente
• Cuenta calorías obsesivamente
• Ayuno prolongado

Si su adolescente presenta varios de estos síntomas, busque ayuda psicológica. Además, hable con ellos sobre los trastornos de la alimentación. La forma en que aborda el tema ayudará con el éxito del tratamiento. Al igual que otras enfermedades nerviosas, es importante proporcionar el apoyo que su hijo necesita para superar esta enfermedad.